Le miro a los ojos. Me quedo en su boca. Me quedo en la forma en que intenta contraer las emociones que esta noticia le provoca y no sé por donde me pueda salir. Es evidente que no quiero estar más a solas con mis propios secretos pero no es tan sencillo ahogar el dolor que algunas cosas me provocan. Él sabe que hacer daño a Samuel me hace no ser yo, no ser suya, no tener sitio. Sin embargo tengo que dejarlo ir, yo le maté...eso me duele más. He sido la musa en su historia y en la de mi marido