—¡Es increíble!
Los dos sabemos lo que es perder un hijo pero es la primera vez que nos aliviamos de oir los latidos del corazón del que nos queda.
Antes de conocernos éramos tan diferente a como somos ahora que a veces parece una locura que seamos felices juntos.
—No podrías hacerme más feliz, Nikky —me besa la frente mientras la doctora me limpia el gel del vientre —. Te quiero mucho, cariño.
Me dejo mimar y disfruto viendo a la doctora embobada con mi marido. Además de insoportablemente guap