No le demuestro miedo. No pienso hacerlo. Le sostengo la mirada y espero que esto le duela tanto como me duele a mi que me haya usado y hasta se haya follado a mi propia hermana.
Él, sin embargo, me empuja contra el avión, hurga en mi piel con su mano libre y me obliga a reprimir jadeos. No sé que busca...pero disfruto de como lo hace.
Se las apaña muy bien para manosear mi cuerpo y sin dejar de amenazarme brama su orden en mi oído...
—¡Abre las piernas!
Obedezco incapaz de resistirme y sus de