—Lo intento, pero no puedo… Victoria, aunque no lo creas, no soy de piedra. A veces las emociones, muchas de ellas oscuras, me arrastran. Cuando te veo, lo primero que percibo es tu amor por el centinela, aunque sé que para estar juntos les espera un largo camino.
—No vine aquí para hablar de él… Entre Adrián y yo no puede haber nada.
—Eso no te lo crees ni tú misma. Puedo sentir el fuego que llevas dentro; te consume. Adrián, te quema, aunque no lo admitas.
—¡Si vas a seguir con eso, será mejo