Victoria.
3:30 am
Había quedado profundamente dormida, tras desahogar mi alma con mi llanto, el sueño me arrulló en sus brazos y me condujo hacia Adrián. Estaba más que convencida de que mis sueños no eran simplemente sueños, eran desdoblamientos y Adrián, siendo consciente de ellos, los utilizaba para llegar a mí, de eso ya no me quedaba la más mínima duda. Sentí el dolor, sabía que este hombre había sido enviado a mí. Su energía era embriagadora, pero me resultaba muy difícil estar a su lado.