Capítulo 115 — La Fortaleza de las mentiras
— El carruaje está listo, señorita —anunció el mayordomo, rompiendo el silencio del recibidor.
— Gracias, Thomas. —Virginia se giró hacia su doncella—. ¿Estás lista, Amanda? Recuerda que hoy tus ojos y oídos son más importantes que tus manos.
— Lo tengo claro, señorita. Mientras ustedes estén en el salón, yo buscaré el camino hacia las cocinas o el área de servicio. Alguien tiene que saber algo.
Virginia asintió, satisfecha. Salieron al exterior, dond