**Capítulo 61** La presa del cazador.
Cloe estaba tan cachonda que no podía pensar en nada más que en sexo y sus sentidos estaban abrumados por el deseo, con sus cachetes sumamente rojos.
Ethan apretaba los dientes mientras aguantaba los saltos de su lobo, que agitaba la cola en su interior.
Solo con oír que Cloe le había dicho que estaba excitada, se había calentado, y exigía a gritos que cumpliera con el deseo de su futura luna, aunque eso significara olvidarse esa noche de la barrera o los preparativos.
(Noa, Kael, encárguense