**Capítulo 145** Un castigo peor que la muerte.
Cloe, mientras tanto, se percató de que las criaturas grotescas eran un peligro que ni siquiera los hechiceros lograban contener.
Su expresión se endureció, y el aire a su alrededor comenzó a cambiar. Extendiendo los brazos hacia el cielo, absorbió poder de todos los elementos: el aire, los árboles, la tierra, el cielo, que ahora se oscurecía como presagio de una tormenta divina.
Los truenos rugieron y los rayos iluminaron el campo de batalla. Su cuerpo levitó con una majestad imponente, y de