**Capítulo 123** Falsas lealtades.
Cloe no le dirigió ni una mirada, caminó hacia su escritorio, acomodó su bolso y se sentó con toda la calma del mundo.
—¿Señora, qué busca? —preguntó, dejando que la sequedad de su tono llenara la habitación.
La mujer la miró con incomodidad y persistencia.
—Hija, llevo días intentando verte. Tu prima me informó que vendrías, por eso estoy aquí.
Cloe endureció su expresión.
—Señora, deje de llamarme, hija. Usted y yo somos dos desconocidas.
La mujer se levantó con indignación, señalando a Liam