Ethan golpeó con fuerza el escritorio, el estruendo retumbó en toda la oficina, como si su rabia quisiera destrozarlo todo.
Las palabras de su Delta, Kael, aún resonaban en su mente: —Caleb ha desertado, y no solo él. Isabella y Liora también se han ido.
—¡Soy el maldito alfa supremo! —bramó, dejando que su voz resonara. Se dejó caer sobre el respaldo de la silla, con los ojos encendidos por la furia. —No sé cómo pude ser tan idiota. Cloe tenía razón… Isabella ya no es la misma. Me dejé llevar