49- El aroma del conflicto.
Continuación:
—Esto no es de tu incumbencia. Lárgate al campamento. Ve a entrenar, si quieres quedarte —el rugido de Ronald retumbó en las paredes, autoritario, y cortante.
Provocando que Mairen apretara la mandíbula hasta sentir el sabor metálico de su propia sangre. Y sus ojos se clavaron en la hechicera, que ahora apoyaba una mano en el pecho de Ronald, como si ya lo reclamara como suyo.
—Mi alfa —dijo la bruja con voz melosa, pegándose a él con descaro—. Ya he terminado… ahora todo depende