47- Mi elección eterna.
La voz de Gregor sonaba firme, como si cada palabra fuera una promesa tallada en piedra.
—¿Por…? ¿Por qué?
—Porque te amo. No quiero a otra. Mi deseo ha cambiado, eso de que el lugar de mi luna solo era para mí destinada ha cambiado. No creí que tú podrías hacerme desistir de un anhelo tan profundo… pero lo hiciste. Me aferro a este sentimiento de tal manera que, aunque esa loba aparezca, no cambiará lo que siento por ti. ¡Tú eres mi elección!
—Pero… si es tu luna destinada… —ella tartamudeó, c