31- Amenazando al alfa.
Dos días habían transcurrido y, aunque Gregor le había pedido a Elyria que durmiera en su habitación, no se había quedado con ella ni una sola noche. Se notaba distraído, ausente.
Elyria apenas lo había visto en dos ocasiones, y en ambas ocasiones él se encerraba en su oficina con Ewan, saliendo solo para desaparecer fuera de la manada.
Desde la ventana, Elyria observó cómo la nieve comenzaba a cubrir el paisaje con su manto blanco. Había algo en el aire, algo que la inquietaba.
La manada ent