61.
Una vez que los pasos de Helios dejaron de resonar en el pasillo, el silencio de la biblioteca se volvió mucho más cálido. Sebastian se acercó a la mesa y le ofreció a Bella una pequeña taza de té.
— No te tomes a mal su rechazo a la cena —dijo Sebastian con una media sonrisa — Helios siempre ha sido un lobo solitario. Prefiere la compañía de sus pergaminos y sus experimentos al protocolo... Pero me alegra saber que te sientes cómoda con su forma de enseñar.
Bella tomó la taza, sintiendo cómo e