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Mientras Bella lidiaba con visiones de mundos imposibles bajo el estruendo de la tormenta, a kilómetros de allí, en la capital, el ambiente no era menos tenso.
La Torre de los Magos se alzaba como un colmillo de piedra oscura contra el cielo nublado. Cuando Helios llegó, su túnica morada empapada por las primeras gotas de lluvia notó de inmediato que algo rompía la rígida etiqueta del lugar.
Un grupo de guardias bloqueaba el paso a un visitante que destacaba como una mancha de luz innecesaria e