55.
La figura avanzó con una parsimonia que emanaba un poder silencioso pero su apariencia era un choque absoluto contra la realidad.
Bella y Anna, movidas por un instinto que ni ellas mismas entendieron retrocedieron un paso al unísono como si la sola presencia de aquel hombre fuera una fuerza física que las empujaba.
— ¿Este es... el "bebé viejo"? — susurró el hada volando en círculos erráticos alrededor de Bella — ¡No se ve para nada como el Maestro de la Torre! ¡Ese hombre debería tener arrugas