53.
El sol apenas asomaba por el horizonte y ya Bella estaba sentada frente al tocador, con los ojos brillantes y una energía que desafiaba el hecho de que no había pegado ojo en toda la noche. Cada vez que cerraba los párpados, imaginaba chispas de luz o corrientes de agua obedeciendo a sus dedos y la emoción volvía a espabilarla.
Anna, con un bostezo discreto pasaba el peine con cuidado, pero su expresión se volvió seria al observar de cerca las raíces y las puntas del cabello de su señora.
— Señ