42.
Sebastian soltó un gruñido por el impacto pero de inmediato sus manos se movieron hacia los hombros de Bella para asegurarse de que no se hubiera golpeado la cabeza contra el mármol. Su expresión de molestia se transformó en una de preocupación genuina mientras intentaba ayudarla a ponerse en pie dentro del lecho de la fuente pero justo cuando él afianzaba los pies en el suelo una vibración profunda y violenta nació desde las entrañas de la tierra.
— ¡Cuidado! — gritó Sebastian sujetándola con