37.
Sebastian metió la mano en el bolsillo de su ropa y extrajo un pequeño bulto envuelto en un trozo de cuero desgastado y se lo tendió a Bella
— Antes de irnos, uno de los jóvenes del campamento se acercó a mi asistente — explicó Sebastian — Querían que tuvieras esto.
Bella desenvolvió el cuero con cuidado y encontró un brazalete artesanal hecho de hilos de cuero trenzado, pequeñas piedras de río pulidas y algunas cuentas de madera tallada. No tenía el valor monetario de las joyas que Anna había comprado, pero para Bella aquello valía mucho más. Se lo colocó en la muñeca de inmediato, sintiendo una punzada de nostalgia.
— ¿Crees que volveré a verlos algún día? — preguntó ella, acariciando las piedras del brazalete con los ojos empañados.
Sebastian desvió la mirada hacia el horizonte, manteniendo un tono de voz neutral, casi esquivo.
— El mundo es grande, Bella, y la vida da muchas vueltas. Pero debes recordar que esa gente está acostumbrada a moverse como nómadas. Hoy están en ese bosqu