24.
Bella decidió que no podía esperar más y fue a buscar todos los materiales que necesitaba ara la fabricación de un nuevo tinte.
Necesitaba limpiar los restos del tinte viejo antes de aplicar uno nuevo y el pequeño riachuelo que alimentaba el lago del bosque le pareció el lugar perfecto.
Caminó con cautela hasta encontrar un rincón protegido por sauces llorones y rocas cubiertas de musgo. Al llegar finalmente suspiró con alivio. Los baños en el campamento eran una tortura para ella debido a la falta de privacidad y lo rústico de las instalaciones la hacían sentir siempre observada y fuera de lugar.
Allí, con el sonido del agua corriendo y el canto de los pájaros finalmente sintió que podía bajar la guardia.
Se despojó de sus ropas más pesadas y se sumergió en el agua cristalina. El frío inicial le cortó la respiración pero pronto logró relajar su cuerpo tenso, el agua parecía llevarse no solo el color negro de su cabello sino también parte de su angustia.
Bella se sumergió por completo