La paranoia no me deja dormir.
Desconozco qué hora pueda ser, solo estoy tirada en mi cama tratando de dormir, descansar mis ojos después de tenerlos casi todo un día bajo el agua con cloro.
Aún así, no puedo.
Tengo esa pequeña sensación de que algo malo va a pasar, o al menos solo es el miedo de que Dylan pueda rastrearme y sea tan loco como para venir a este lugar a buscarme.
¿La puerta? La tengo trancada con un sillón, hasta ese punto llegó mi paranoia.
—Me rindo.
Busque el control del tele