— ¿Qué tienen en mente? — inquirí al notar la complicidad entre ambos lobos.
— Tengo la idea perfecta — dijo Faelan, y Dorian y yo lo miramos —. Un rumor y una acusación pública. Nada enciende más los ánimos de los guerreros que el orgullo herido y el dinero.
— Continúa — le insté, intrigada.
— Orquestaremos una pelea en los campos de entrenamiento, justo después del último reparto de raciones, cuando hay más gente. — me explicó —. Yo mismo iniciaré una discusión con Theron. —
— ¿Theron? Es lea