No fue un grito lo que lo rompió.
Fue una ausencia.
El octavo día desde que el símbolo apareció en el norte, Umbra Lux despertó con una sensación que no encajaba. No había tensión abierta. No había cambios visibles en el perímetro. El cielo estaba despejado, el aire frío, el bosque estable.
Pero algo faltaba.
No lo supe de inmediato. No fue un presentimiento dramático ni un tirón en el pecho. Fue más simple. Más humano.
Kair.
No había regresado.
No era extraño que alguien cruzara al norte y tar