Mientras Ren y Hyeon intentaban continuar con su vida, el tiempo seguía su curso.
Dos meses después.
El sudor frío cubría su espalda mientras la luna se alzaba en el cielo esa madrugada.
Hyeon se incorporó en la cama de golpe, jadeando, con los ojos inyectados en una mezcla de confusión y terror. Ren dormía a su lado plácidamente sin darse cuenta de su infierno.
El aire de la habitación parecía más denso, como si aún flotara en él la voz de aquel chico que lo había llamado mi vampiro favorito e