Lara frunció los labios y se giró dándoles la espalda. Una gota de sudor corrió por su rostro. Estaba en problemas, en verdaderos problemas ¿Cómo demonios era esta relación donde pedirle a tu esposo y compañero que te cambiara de ropa fuera algo tan fuera de lo común? Había visto centenares de películas de romance, porque, aunque no lo quisiera admitir era una romántica empedernida frustrada, y en ninguna de ellas la relación estaba algo parecida a lo que estaba viviendo ahora. Una pareja debía