Aslan se había dado cuenta de una cosa muy importante.
Después que su padre siempre pegaba su boca con la de su madre, esta siempre terminaba con un sonrojo y con una enorme sonrisa en su rostro. Sobre todo, lo más destacable era la expresión de felicidad en su rostro. Por lo que él, un lobezno adolescente de 15 años se encontraba espiando a sus padres que estaban dentro del estudio.
Como siempre la imagen no fue nada fuera de lo normal. Era común encontrar a su madre sentada sobre las piernas