Y así llegó la mañana. Byron no había podido dormir apenas y su rostro era un desastre. Escuchó como la puerta se abrió y el mismo lobo que lo había golpeado la noche anterior había vuelto.
-¿Estás preparado para una segunda ronda?- se traqueó los dedos con una sonrisa- Los cachorros malos tienen que conocer su lugar y yo orgullosamente estoy dispuesto a enseñárselo-
Byron apretó los dientes y miró al lobo con rabia contenida en sus ojos. Y otra vez llegó un nuevo golpe en su estómago al ser le