Lara no supo cuánto tiempo ambos estuvieron abrazados, pero fue bastante para que la espalda le llegara a doler y el cansancio se haber estado enferma varios días volviera. Aun así, no quería apartarse de Mathew. Sabía que había ganado, pero aun así la intranquilidad todavía estaba presente.
Culpó al embarazo. Ella siempre fue alguien segura de sí misma y allí estaba. Casi desmoronándose si ese lobo la dejaba.
Sintió como la nariz de Mathew aspiraba su aroma restregándose contra su piel.
-Marid