Izel
En el momento que caí en razón ya era tarde, Casiel aterrizó en la terrazada de su apartamento. Sus ojos seguían rojos y su agarre en mi cuerpo era firme.
–Bájame– pedí, solo logré que me apreté más contra él– bájame, Cain– pronunciar su nombre me hizo sentir escalofríos y mini espasmos en mi cuerpo cuando me miro.
–No– trate de moverme pero no logré nada, solo me rendí y dejé que él me guiará. Tenía un poco de terror al sentirlo tan enojado, tan aislado.
Entramos a su apartamento y es