Tal como lo dije, Casiel no me habló en toda la mañana. Yo por mi parte veía cada movimiento que hacía, estaba preocupado, pensando en que hacer y buscar otra solución. Se que no está acostumbrado a qué le lleven la contraria pero no quería hacer las cosas mal.
Para nosotros los licántropos esto es lo más normal, desde que encuentras a tu mate después de los dieciséis estás en plena libertad de decidir qué hacer con tu vida. Y lo más normal era irte con tu mate. Yo quería esperar, quería salir