Después de tantas relaciones con mujeres mayores que lo dejaron con la misma sensación de vacío, Facundo entendió que necesitaba un cambio. Ser el que dependía lo hacía débil, y lo que más temía en el mundo era volver a sentirse como aquel niño ignorado.
Tenía veintidós años cuando conoció a Camila, una muchacha de apenas diecisiete. Inocente, dulce, con los sueños pintados en los ojos. Ella lo admiraba como si fuera un hombre experimentado, seguro, alguien que podía enseñarle lo que era la vi