—Puedes escoger la habitación —le comento a la rubia en cuanto nos montamos en el ascensor, dado que es la primera vez que estoy en este lugar y no estoy familiarizado con él, me parece lo más lógico dejarla escoger a ella.
—Creo que esto no va a funcionar —rebate con una pequeña mueca, siento como afloja un poco su mano e intenta apartarse de mi lado.
—Es una orden la que te estoy dando —expreso con voz firme, jalo de su mano y la acerco a mi cuerpo—: no me gusta repetir las cosas. —Siento co