—No sabes lo que te pierdes —responde el hombre con un leve jadeo—, esta mujer es maravillosa con su boca, tanto así que estoy pensando en…
—¡Cállate! No te he dado permiso de hablar Rubens —lo calla la mujer y sin más el hombre guarda silencio, bajando la mirada un tanto, avergonzado.
Me alejo de ellos y sigo a mi amigo que ya se encuentra en la barra.
—¿Qué diantres ha sido eso? —pregunto señalando a la pareja de hace un momento.
—¡Ah! Esa es Candice, no te conviene tenerla de ama, sé que le