Y como si se hubiesen invertido los papeles, sigo sus órdenes, solo me detengo hasta que su cuerpo convulsiona de placer sobre su escritorio, dejando en mi boca su agradable sabor.
Me levanto de mi lugar y observo como su tembloroso cuerpo intenta recuperar el aliento, me acerco a ella y dejo reposar solo un poco mi peso sobre ella.
—Has perdido Angela, así que debes de cumplir lo que acordamos. Te veré el viernes en tu departamento, creo que es mejor que te encuentres en un lugar que sea cómod