Me remuevo incómodo en la cama y un gemido involuntario sale de mi garganta, intento abrir los ojos, pero estos me pesan debido al cansancio, sin embargo, comienzo a sentir una excitación terrible y cuando al fin mis ojos se abren, los hermosos ojos de Brigitte me observan con una mezcla de lujuria y picardía.
—¡Por Dios, Brigitte! —Ahogo un gemido, cuando introduce mi miembro en su boca y comienza a dar pequeñas succiones, su cabeza sube y baja sin apartar su mirada de la mía, al mismo tiempo