—¡Caleb! —me suplica con un leve quejido, sonrío y cuando abro el cajón de la mesilla de noche sus palabras me dejan con el brazo suspendido—. Quiero sentirte al natural, solo por esta ocasión, ¡por favor! —me suplica.
—Bien, solo por esta ocasión. —Regreso a mi posición anterior, vuelvo a sujetar sus manos y hundo mi nariz en el hueco de su cuello, donde dejo unos cuantos besos—. Serás mi perdición Brigitte.
La beso acallando cualquier queja por su parte, bajo mi mano libre y cuando llego a su