Narrado por Aldara
El estallido de luz fue cegador.
Los lobos enemigos aullaron de dolor y retrocedieron, cubriéndose los ojos. Ragnar se detuvo en seco, sacudiendo la cabeza en un intento de recuperar el control de su lobo. Su pelaje negro brillaba bajo el resplandor dorado que emanaba de mis manos.
Yo misma estaba atónita.
El calor abrasador que había sentido momentos antes seguía ardiendo en mi pecho, como si algo antiguo y desconocido acabara de despertarse dentro de mí. Mis dedos hormiguea