Narrado por Ragnar
La tormenta ha llegado.
No es una tormenta real. No hay truenos ni lluvia golpeando la tierra, pero la siento en mis huesos, en la forma en que el aire se ha vuelto denso y el silencio pesa como una sentencia de muerte.
Aldara está con él.
Lo sé. Lo siento.
Mi lobo gruñe dentro de mí, una bestia inquieta que exige acción. Que me obliga a moverme, a buscarla, a reclamarla antes de que él la tome y la arrastre de vuelta a ese mundo del que intentó escapar.
No puedo permitirlo.