Narrado por Aldara
El viento rugió a mi alrededor, pero el sonido quedó ahogado por el caos dentro de mi mente. El rostro del hombre frente a mí –mi hermano– ya no era el de un desconocido. Lo recordaba. No con claridad, pero lo suficiente para sentir el peso de un pasado enterrado que comenzaba a despertar.
Mis labios temblaron al intentar formar palabras, pero mi voz no salió.
—Lo recuerdas, ¿verdad? —su tono fue suave, casi gentil, como si hablara con una niña que acababa de despertar de una