Dejo de escupir líquido negro y aspiro una fuerte bocanada de aire. Caigo de rodillas mientras el humo me rodea. Cambia de colores por momentos: Primero amarillo, luego verde oscuro, luego azul, posteriormente café y luego de nuevo rojo. Es tan intenso que no distingo más que el color.
Junto la fuerza necesaria para ponerme de pie y miro de frente, no me voy a quedar parada esperando, voy a llegar a ese maldito caldero y ver lo que necesito. Las preguntas reciben respuestas hoy.
El primer paso