El golpe nunca llega, en un momento estaba cayendo, al siguiente ya estoy recostada sobre la dura piedra. Intento acostumbrarme a la oscuridad, pero es imposible, no hay ni una sola fuente de luz.
Me pongo en pie y doy algunos pasos tambaleantes, el silencio es sepulcral, no sé hacia donde podría avanzar. Doy dos pasos a la izquierda, dos a la derecha y dos al frente, hasta el momento no he chocado. Es hasta que me decido a caminar hacia la izquierda que colisiono con algo.
Mi grito de terror h