—¿Qué mierda fue eso? —cuestiono al aire—. Sabía que no era por ahí, la oscuridad dijo…
Erasmus adquiere forma humana y noto su cuello tenso.
—La oscuridad no habla.
—El maldito pasillo estaba oscuro, te dije no era por ahí —digo jadeante—. Esta vez yo elijo el camino, si quieres venir, adelante, si no, puedes irte a la mierda.
Ninguno de los dos habla durante el trayecto, los cristales me guían y puedo decir que interpreto bien su brillo, pues evadimos cualquier peligro durante un buen rato. E