Prefiero mil veces un bosque que una selva, pero eso no significa que los altos árboles frondosos y la oscuridad provocada por ellos me den tranquilidad. Siempre se me hará más tétrica la ausencia de sonidos naturales provocadas por animales que la presencia de un sepulcral silencio. Incluso el sonido de mis pisadas se ahoga en el aire.
Esquivo por poco una rama gruesa y evito caer, pero mi mal humor halla lugar. Llevamos poco más de una hora, no me quejo del cansancio porque no tengo, pero me