El silencio se mantuvo por unos instantes, después de lo que había dicho su amigo, pero los ojitos soñadores de Joshua y que le pidiera a mi amigo que se acercara nos volvió a esa realidad que tanto les dolía...
—Muchas gracias, Andy, pero mientras esté aquí no puedo pensar en tu oferta—dijo agradecido y dándole una pequeña sonrisa a mi amigo que se estaba aguantando los sollozos.
—Eres muy tierno, Andy, pero creo que por ahora debemos dejar descansar a Joshua ¿Cierto mi pequeño? — le secunda m