Por Daniel Reed
Veo como mi pequeño hermano cabecea, intentando no quedarse dormido, mientras habla con la señora Lu y conmigo.
Benedict es un excelente hombre, no sé cómo ha logrado convertirse en lo que es con los padres que tenemos, aunque no recuerde nada de mi vida de ellos y solo flashes de algunas cosas de mamá, no hay nada más en mi cerebro y eso a veces me molesta.
—Creo que es hora de que me vaya y ustedes vuelvan a sus habitaciones a dormir.
—Tienes razón, Lu. Guatita llena, corazón