Su cuerpo caliente por lo que habíamos hecho cae sobre el mio como si fuera un hombre caído en la batalla del amor.
Dios, estoy entre el éxtasis y la necesidad de que se mueva un poquito, solo un poquito, porque siento un calambre en mi pierna y me lo estoy aguantando, pero me muevo intentando una forma de estirarme sin molestarle. Craso error porque lo nota y se levanta un poco apoyando ahora su peso en sus brazos.
—¿Te hice daño? —pregunta preocupado y no sé si reírme o llorar por lo tierno q