Encontrando pequeñas respuestas.
Difícilmente podía decirle que no a Hanny y no me daba vergüenza ser así, porque cada vez que ella tenía una idea, sabía que terminaría teniendo la razón.
Volvimos a la academia y mientras íbamos en camino a mi habitación se nos apareció Somerson.
—Hola, tortolitos ¿Cómo estuvo esa cita?
—Perfecta, cariño, pero ahora no es tiempo de contar eso. Ven, acompañarnos.
¡¿Qué?!...
Somerson no puede entrar a tu habitación…
Se enterará…
Recuerda que es la escena del crimen...
Mierda, tienes razón.
—M