La vida que nos merecemos.
Por conciencias...
Tres años habían pasado en un abrir y cerrar de ojos, y el tiempo había cincelado en la vida de Hanny y Ben la imagen de un matrimonio de ensueño.
—Cursi...
Su hogar resonaba con la dulce y enérgica presencia de su hija, Isabella, a quien cariñosamente llamaban su pequeña "Robocopcita". La niña, era una mezcla perfecta de la dulzura de Hanny y el aplomo de Ben, era la fuente inagotable de su felicidad y el centro brillante de su universo.
—Dramático