Las miradas de los dos Alfas chocaron con violencia en el aire, y el rostro de Lucas se volvió aún más frío y severo.
Hablé desde detrás de él, con la voz firme. —Ángel, acepté tu propuesta la noche anterior a la ceremonia, pero eso no significa que aún desee aparearme contigo hoy.
—Lo siento. Entre nosotros todo terminó cuando tomaste aquella decisión anoche. No me casaré contigo.
Al escuchar mis palabras decididas, la mirada de Ángel se deslizó de mí a Lucas, y apretó los dientes para escupir,