—De ahora en adelante, cuando la veas, muéstrale respeto y mantén tu distancia. Si no, no me importará enseñarle a la Manada Pino Plateado cómo se ve la verdadera furia de un alfa.
Los ojos de Ángel estaban inyectados en sangre. Miró a Lucas con los dientes apretados durante un minuto entero.
De repente, se agarró la cabeza con ambas manos y comenzó a aullar como un cachorro herido.
¿Debía consolarlo un poco? Fruncí los labios, sin saber realmente qué decir.
Así que miré a Lucas en busca de ayud